Me refugio en intoxicadas calles,
asqueada de aromas, de colores, de presencias,
asqueada de vos,de tu hipocresía, de tu cobardía.
Me refugio con dagas en la boca,
con fina seda distraigo mis pupilas.
Me refugio en la indiferencia, en la lejanía.
Es tan mediocre tu juego y tan aburrido mi día a día!
Ya no deseo, no sabría qué hacer si acaso me fuese concedido.
Tu macabro instinto me divierte, de eso debo hacerme cargo.
Me excita, me excede, me incita.
No insistas!
Mis límites ya han hablado.
miércoles, 27 de mayo de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario